Juegos Limpios del Futuro

A Carlos Batista, que esperaba pacientemente
por mí cuando me enredaba en el kimono,
torpe que siempre fui, y detenía la clase
por el récord nunca antes permitido de diez minutos
tratando de no ahogarme con la chaqueta…
de su peor alumna

(XII Encuentro Internacional de Corresponsales Deportivos
Panel “Deporte y tecnología o el Post-olimpismo: Juegos del Futuro”
Intervención especial de Ike Severn
Agosto- 30 – 2068 /5:00 pm )

Saludos a todos en esta sofocante tarde. Agradezco de antemano que me escuchen. Divagaré un poco porque, aunque no lo parezca gracias a mi esposa que me cuida con mucho esmero, tengo cerca de noventa años y los viejos estamos habituados a divagar (risas)
Aún compartimos la emoción por el cierre de las Olimpiadas, en una clausura espectacular que reflejó en todo su esplendor la preparación exquisita del país sede. Siempre me entristecen las clausuras. Es como si cerraran un ciclo vital y luego de ellas nada volviera a ser lo mismo. Tantos campeones, tantos éxitos y los pebeteros apagándose hasta la próxima ocasión. La tensión, el récord, la victoria o la derrota. Todo tan dulce, tan vivo, tan… joven, si me permiten el sentimentalismo. Cubrir las olimpiadas es un privilegio que agradezco poder vivir cada cuatro años.
No fue nada fácil que me lo permitieran. El hecho de que aceptara hace dieciséis años cubrir también los Juegos del Futuro levantó algunas ronchas entre los miembros de la organización internacional “Juegos Limpios”… con el mayor respeto a los que sé están en este auditorio, e hicieron lo posible y lo imposible por sacarme del carril. Pero mi historial es impecable y, lo digo con humildad, mi prestigio compite de modo justo con el de los más reputados corresponsales deportivos del mundo. Como periodista siempre he sido todo lo imparcial y fiable que se puede ser y apoyo las ideas puras de la organización. Sin ser miembro de ella, he sido uno de sus más leales defensores, aún en el campo de los partidarios del juego “sucio”, que yo no llamaría sucio porque se ha ganado merecido respeto como modalidad de práctica y competencia.
Gracias a esa reputación mis buenos amigos de Juegos Limpios no se salieron con la suya y estoy aquí con ustedes, o si no, creo que hubiera tenido que obedecer de una vez a mi esposa en el asunto de la jubilación definitiva, irme a casa y dedicarme a tiempo completo a mis begonias. (risas)
Sin embargo mi esposa, cirujana de profesión, y mi hijo, programador de sistemas acelerados en BioNervix, además de otros colegas y amigos, me han hecho ver que algo de razón tienen los que abogan por mejorar los rendimientos y hacer saltar al siguiente nivel el deporte y el desarrollo humano. (aplausos) Sobre todo después de las declaraciones hechas en la segunda década del siglo por destacados biomédicos acerca de que el límite humano sería alcanzado hoy, en estos cinco años.
Cierto que no hay razón alguna en el uso clandestino de tales mejoras, las trampas nunca serán aceptables, pero por eso precisamente se crearon los Juegos del Futuro, para que todos trampeen como quieran… o como quieran no, con ciertas reglas, que las trampas también tienen sus reglas. (risas)
La comercialización y mercantilismo desatados que contaminaron la pureza del espíritu deportivo fueron enfermando a las disciplinas deportivas que practicaba la Humanidad de deshonestidad, falta de previsión e irrespeto al riesgo. Y en la competencia honorable del hombre contra sí mismo se dejó de ser honorable, honesto y prudente. Una medalla o un récord empezaron a significar dinero, dinero y seguridad ¿cómo no iba un joven de estos tiempos complejos y llenos de competitividad e incertidumbre a dejarse tentar, aún a costa de su salud y el respeto que a sí mismo se debía, por un éxito cada vez más elusivo, conseguido por medios ilegales? No justifico la deshonestidad, pero reconozco que no tener nunca éxito o dejar de ser exitoso y con ello perder la seguridad económica, la autoestima y hasta la vida, son razones muy fuertes para dejarse tentar. Somos muy imperfectos y el espíritu del deporte limpio, como todos los manes antiguos de la Humanidad, es un ideal muy elevado que no todos podemos sostener.
En algún momento de la historia deportiva la química dejó de ser la única forma de trampear, además, con todas esas estrellas cayendo muertas en plena competencia o juego… justo es decir que se excedieron un poco experimentando y media humanidad musculada empezó a asustarse. También los ánimos se caldearon con los implantes quirúrgicos y los métodos de entrenamiento no ortodoxos, sin hablar de implementos mejorados nanotecnológicamente como zapatos, uniformes y cápsulas de control fisiológico. Ya era demasiado, colegas, se imponía un cambio y era urgente. (murmullos de aprobación)
No creo que las leyes se hagan para ser contravenidas, pero introducir excepciones y especificaciones que eviten la ambigüedad o la rigidez ayuda a que violarlas no sea tan sencillo. La ley es un instrumento muy imperfecto de la justicia, siempre factible de mejoras, y las mejoras no son casi nunca para recrudecerla. He ahí que surgiera la concepción del Deporte Mejorado, una torcedura cuidadosa e inteligente de la ley, que establecía cláusulas muy estrictas acerca de cuándo, dónde y cómo trampear, hasta que la trampa se convirtiera en simple práctica, en ciencia, arte y, por qué no, en ley a su vez.
Sabemos que el deporte mejorado, con su orgullosa divisa de “Homo Excelsior”, nos parece a algunos demasiado revolucionario. Tal vez somos algo anticuados. Por eso no me asombra que muchos de los periodistas, médicos y técnicos que son ahora mis colegas en estas lides sean muy jóvenes, ojalá algo de esa juventud se me contagiara, ya sabemos que no nos hacemos precisamente jóvenes (ovación en el ala de la derecha, el conferencista espera el silencio)
Gracias, jóvenes, pero si a estas horas todavía tienen fuerzas para aplaudir durante cinco minutos tal vez deberíamos hacerles un control antidoping, que todavía en el ejercicio del periodismo la única droga permitida es el café. (risas, otra ovación)
Esta modalidad de práctica deportiva, con sus regulaciones, patrocinios y tendencias ha controlado en cierta medida la deshonestidad en el deporte, sin que el argumento del éxodo de deportistas en detrimento de los llamados Juegos Limpios con que nos amenazaron se cumpliera. Aún hay muchos deportistas y entrenadores que abogan por el entrenamiento natural y considero, a la luz de los análisis hechos por especialistas internacionales, que las fuerzas están equilibradas: no hay más deportistas “mejorados” que deportistas “ecológicos” y la colaboración establecida entre las organizaciones, clubes y patrocinadores para controlar ambas modalidades garantiza una distinción bien definida.
Han sido veintidós años de reestructuración y estudio. La ciencia ha asaltado con su acostumbrada valentía los campos y salas de entrenamiento, convirtiendo atletas en dioses, diseñando implementos especiales, remodelando sus cuerpos y mentes hasta hacerlos capaces de hazañas imposibles. Las investigaciones avalan cada resultado y el salto alto de 4,89 de un atleta miembro de Juegos Limpios se transforma en el vuelo de 7,80 de un atleta mejorado en el evento de atletismo en Juegos del Futuro. “Homo Excelsior”, más que una divisa, se revela como una realidad, un punto de giro en la evolución del deporte y del hombre mismo.
Para los que plantean que es una aberración, entre ellos autoridades eclesiásticas, les recuerdo que la estatura media del hombre del medioevo europeo era de 1,60 metros, posiblemente un hombre medieval se sentiría aterrado ante los gigantes de seis pies y siete pulgadas que jugaban en las antiguas ligas de básquetbol… tal vez deseen que retornemos a las condiciones de vida que determinaban una estatura menor y una esperanza de vida inferior. (aplausos)
Claro que hay límites, impuestos sobre todo en aras de hacer justa la competencia y de cuidar la salud del atleta. De ahí que aunque el deportista y su equipo de entrenamiento tengan la prerrogativa de mantener en secreto qué métodos de extensión y mejora se emplean, sea obligatorio declararlos con dos semanas de antelación para que los especialistas establezcan las condiciones de competencia y las paridades entre deportistas, o denieguen la participación. También que se patente cada método antes de implementarlo, que se analice la seguridad del mismo y que se personalice adecuadamente a las peculiaridades individuales del deportista antes de someterlo a la mejora. Aquí la ciencia deportiva se ha lucido, enriquecida por el estudio de la nanotecnología, la bioquímica, la medicina, la ingeniería genética y hasta la bioarquitectura.
Sin embargo, la legislación no es inflexible, debe evolucionar a la par que el fenómeno, y la misma modificación introducida para dar a luz los Juegos del Futuro debe ser analizada según el contexto histórico y los cambios que se producen en la ciencia y la visión de los hombres, para garantizar, aún en toda la variedad y sofisticación del deporte mejorado, la debida limpieza. (murmullos) Y los métodos diagnósticos deben asimismo perfeccionarse y generalizarse con el fin de establecer un control más estricto de la práctica deportiva mejorada y la ecológica.
Hace cuatro años, fuimos testigos del “Incidente Włócznia”, los detalles del hecho son harto conocidos. Solo debo apuntar que debe ponerse coto a ciertas tendencias de las cuales nos advirtió este triste caso. La muerte de la atleta Steffana Włócznia, miembro reconocido de la organización internacional “Juegos Limpios”, que en el análisis postmortem reveló haber sido un producto eugenético cuyo ADN fue manipulado convirtiéndola en un ser hecho para alcanzar velocidades imposibles y con ello exponerse a morir prematuramente, nos alerta tanto de la necesidad de controlar mejor la condición de los atletas ecológicos como del peligro de ir más allá. “Homo excelsior” significa ir más allá, pero no tan allá que perdamos nuestra humanidad o arriesguemos la vida. (aplausos)
También debe introducirse alguna legislación en pro y a favor del respeto a la vida y la dignidad de los atletas. He sabido de algunos deportistas que permanecen en estados suspendidos de conciencia, sometidos a mejoras drásticas durante largos períodos entre competencias, prácticamente como animales en hibernación que emergen a la realidad única y exclusivamente para competir, en una modalidad de cuasi-esclavitud que considero denigrante aún para los que se han acogido a este tipo de contrato especial. Y algunas de las mejorías, hasta las más estudiadas para evitar daños permanentes en el organismo, se han revelado luego de años de aplicación como la causa de padecimientos crónicos o mortales, eso sin hablar del tema de las prácticas ilegales de mejora y extensión, de la liberación de algunos de estos procedimientos a la población y de los usos que se hagan de estas extensiones.
Son muchos los retos que nos plantea el deporte mejorado, y no debemos ser ingenuos creyendo que resolvimos con su implementación el problema de la honestidad y limpieza de la práctica deportiva. Nos queda un largo camino por andar, el deporte mejorado legal es joven aún y su historia apenas comienza.
Gracias de nuevo por la atención, nos vemos el 31 de agosto, en la inauguración de la tercera edición de Juegos del Futuro, y buenas tardes a todos (ovación en pie)

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