El consuelo de la víspera de lunes

– Vamos, te invito a un… tú sabes.

–No, no sé.

–Que sí sabes, es redondo y achocolatado. Tiene forma de… – y remedo una especie de cosa redonda y esponjosa con las dos manos.

No me acuerdo cómo se llama (y si me acuerdo no lo voy a decir aquí, por supuesto, no quiero que me demanden por publicidad maliciosa) Se ha encarecido tanto que dejé de consolarme por el fin del domingo comprándolo. Así que se me olvidó el nombre. Pero el lunes que se viene lo intuimos tan malo (el lunes y el resto de la semana que viene detrás) que amerita un mimo de chocolate, aunque sea caro.

De modo que reviso mis menguadas reservas a ver si kilo sobre kilo llego a los dos CUC… Alcanza, podemos permitirnos un “túsabes” para cada uno y luego sufriremos a conciencia el lunes y el resto. Cerrando los ojos a futuras carencias ponemos nuestro montón de centavos sobre el mostrador y empezamos a señalar lo que queremos.

La vendedora se hace la tonta: quiere que le digamos con precisión. Me apena quedar definitivamente como una cliente inepta que ni sabe cómo se llama lo que quiere, pero echo mano de toda mi falta de compostura, y le suelto a bocajarro “ese mismo, el que hace dos meses costaba la mitad” miro a otro cliente potencial y levanto una ceja “llevo tanto tiempo sin comprarlo, de lo caro que se ha vuelto, que ya ni me acuerdo cómo se llama”

El lunes que se avecina amerita sacrificios.

Anuncios

Publicado por

#mañanaeslunes

un pedazo pequeño de todo, hecho de pequeños pedacitos de nada

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s